Biblia MOTU 2da. Parte

Publicado por Adrián miércoles, 11 de febrero de 2009

El hemisferio este representa un contraste con la mitad oeste del planeta. El LLano de Perpetua se extiende casi en el cincuenta por ciento de la mitad norte del continente. Esta tierra baja y sin relieve, herbosa, oculta bajo su supuestamente imperturbada superficie, es un laberinto desconcertante de cavernas. Dentro de estas rocosas cavernas llenas de incrustadas estalactitas caminan razas de monstruos encerrados bajo tierra durante miles de años, debido a una gran erupción volcánica. ORCOS, BASILISCOS y CIEMPIÉS GIGANTES recorren el rocoso bastión bajo el llano. La brujería abunda aquí, las astutas manos de los hechiceros aguardan entre el césped y los pequeños matorrales para lanzar un hechizo a los incautos viajeros, que quedan sumidos en un estado de hibernación o paralizados.

En el sur del LLano de Perpetua, las Arenas del Tiempo extienden sus tentáculos de desierto por centenares de millas. Antiguamente, en la confusa historia de Eternia, el desierto florecía como un extenso jardín.

Una civilización de artesanos trabajaban aquí construyendo monumentos de ellos mismos. Sólo las ruinas permanecen para que los ocasionales visitantes se pregunten por ellos. No obstante, aquellos que atraviesen esta árida extensión deben tener cuidado con las tormentas de aire que se elevan inesperadamente de entre los monumentos y los torbellinos, ya que crean vórtices en el tiempo que succionan a la gente y las transportan a un pasado lejano del cual nadie ha vuelto jamás.

Las Montañas Místicas se alzan en el borde meridional del continente este. Envueltos en misterio, OGROS, FANTASMAS y MANTICORES encuentran asilo debajo de los picos de granito. Los valles de las Montañas Místicas, con su profundas y deslizantes laderas, mantienen a grandes reptiles y dragones prisioneros, afortunadamente, ya que supondrían una amenaza para el planeta si no estuviesen retenidos dentro de esta fortaleza de piedra.

Tanto los polos norte como sur están cubiertos por grandes masas de nieve. La vida allí es dura, pero no para las familias de los ENANOS DEL HIELO y del gran MERCENARIO DEL HIELO, criatura con apariencia de oso y de gran inteligencia y astucia.

Los océanos mantienen el equilibrio de Eternia. Destaca el Mar de la Armonía, que recibe ese nombre por ser una tranquila extensión atravesada por suaves vientos. Las naves reales navegan a menudo desde un puerto seguro hacia el hemisferio este para comerciar con los habitantes del otro lado del globo. Como en la vida, no siempre todo es lógico. Las Islas Berserk empujan los ardientes picos de sus montañas a través de las aguas del Mar de la Armonía. Estos son los últimos restos de los grandes volcanes que antiguamente se esparcían por todo el planeta, los cuales todavía escupen fuego y humo.

El Océano de Gnarl fluye bravo y cubierto de hielo durante todo el año, trayendo tormentas y frialdad a la tierra. Para todos, este océano es feroz. Gnarl genera lluvia y nieve que da fertilidad al suelo y hace que crezcan las cosechas. Las Islas Goleen, que parecen reposar en paz dentro del océano, están permanentemente en el ojo de la tormenta. Este es uno de los puntos preferidos de vacaciones para la familia real.

La realeza no siempre ha reinado en el planeta. Muchos eons antes, una civilización increíblemente avanzada gobernó Eternia. Ellos han desarrollado, durante siglos de barbarismo, ilustración, tecnología científica y de la filosofía. Desvelaron los secretos del universo para realizar obras maravillosas. ¿Era esto magia o brujería, o el poder de la mente sobre la materia y de todos los recursos de la naturaleza, la cual podía cambiar las imágenes, creando objetos donde no existían? Las más grandes mentes de Eternia trabajaban hacia un objetivo principal: la paz y la bondad. Sus descubrimientos proporcionaban a Eternia la tranquilidad y la armonía.

El eje de Eternia y el depositario de todo el conocimiento residía en el gran consejo de los ancianos, que moraban dentro del llamado Salón de la Sabiduría, un magnífico edificio que brillaba con la luz de un millar de estrellas. Fabricado con piedras de Eternia y raros metales, resplandecía como un faro de esperanza para todo el mundo. Una señal luminosa de sabiduría para todo el que la veía.

Los habitantes de Eternia caminaban por los brillantes pasillos y mirando las extraordinarias máquinas, computadoras de increíble sofisticación creadas por la combinación de la inteligencia de eternianos centenarios. Portales Espaciales que permitían a los eternianos viajar a través del espacio en un abrir y cerrar de ojos. Los Pasillos del Tiempo les transportaban a través del tiempo a voluntad.
Todo esto se sostenía con la fuerza del bien. En Eternia nadie envidia a nadie, todo el mundo se comunicaba con todo el mundo. Incluso los animales vivían en paz. Sin embargo, el consejo de los ancianos tenía el conocimiento de la existencia del mal. Ellos sabían que el mal existía en algún lugar en el vacío del espacio, más allá de su vista, y podría estar observando con un amenazante ojo sobre Eternia. Dentro de la discreción, los científicos de Eternia desarrollaron sofisticadas armas de defensa para el increíble acontecimiento que se iban a producir. Las ocultaron dentro del Salón de la Sabiduría para el día en que éstas pudiesen ser necesarias.

Mientras Eternia gira en paz entre el cielo, fuera yace el mal, en otro planeta pero dentro del mismo Sistema Solar, un planeta desconocido y que no puede ser visto desde Eternia. Su órbita es exactamanente igual a la de Eternia, pero en una posición totalmente opuesta y permanentemente oculto tras el sol de Eternia.

No sólo este planeta es físicamente opuesto a Eternia, su gente y sus propósitos son también diametralmente opuestos. Este planeta, Infinita, contiene la suma total de todo el mal del universo. Siempre en guerra, la oscuridad ha sido sostenida únicamente por el propio fanatismo de sus gentes. Con sus fuerzas se construyeron máquinas de guerra de increíble poder destructivo. La superficie desolada de Infinita es la prueba muda de la constante batalla de unas viles fuerzas con otras. El planeta se fue hundiendo lentamente hacia una época de barbarie. Sin embargo, mantenían modernas armas de exterminación: lasers, quaseres y armas de fotones producían la devastación junto a las lanzas, las espadas y las hachas.

En su lugar, en Eternia, la brujería y la ciencia crearon toda clase de cosas buenas para la vida. La magia negra de Infinita y la alquimia destruyeron y arruinaron la vida. Un día, dos de las más grandes fuerzas se enfrentaron en las dunas del infierno. La oscuridad y terribles hechos se produjeron a causa de las constantes batallas emprendidas por estas oscuras energías. Ambas partes pensaron que podrían ganar la guerra: el armageddon final. Para uno de de los dos sería el último estando en Infinita. Ambas partes tenían en sus manos la última arma de devastación para asestar el golpe definitivo, antes de que el enemigo tomase represalias.

Ambas partes erraron en su predicción. Presionaron los gatillos a la vez y, segundos más tarde, una explosión cataclísmica fue desgarrando el planeta, dejando a su paso una nube de gas venenoso, montañas llameantes y una raza de gente a quienes la mutación de sus genes determinó su futuro. La explosión dio lugar a la creación de otro fenómeno: un portal espacial que conducía directamente a Eternia.

Varios de los más horrendos líderes de Infinita se transportaron a través del portal y cuando ellos se encontraron a sí mismos en medio de un jubiloso, fértil y apacible lugar, juraron que lo conquistarían.

Astuta y sigilosamente, ellos se infiltraron en la sociedad de Eternia hasta el día en que pudieran realizar una invasión. Con sus tropas y armas al frente, que habían sido transportadas a través del portal del espacio, se dirigieron al Salón de la Sabiduría. Después de largas batallas, Eternia obligó a retroceder a los infinitianos y lograron sellar el portal del espacio. Pero los ancianos sabían que no podrían retener el mal por mucho tiempo.

Zodac, el sabio líder del consejo de los ancianos, llamó a las estrellas para el consejo. En un resplandeciente y destellante rayo, una figura apareció fuera del cosmos. Era la figura de una elegante y bella mujer con una armadura adornada con formas de serpiente, portando un báculo con una cabeza de serpiente enrollada en él.

Durante siglos Eternia ha vivido sin miedo. La Hechicera les advirtió, y ahora era el momento de poner a prueba el planeta. Durante largo tiempo, el concilio había tomado todas las decisiones; su gente había perdido la capacidad de pensar por sí misma. Había llegado el momento de cortar ese cordón umbilical y permitir a Eternia la existencia por derecho propio.

El consejo escuchó la visión, la cual les prometió que si alguna vez las fuerzas del mal pretendían conquistar Eternia, un campeón llegaría para defender el planeta. Un campeón nunca visto en todo el universo. En principio, tan fuerte y tan lleno de bien que el mal, cual poderoso que fuese, no podría medirse con él. No obstante, como todas las virtudes de los campeones, él necesitaba de un elemento más para convertirse en el último gobernante del universo. Él necesitaba la sabiduría del colectivo de los ancianos, la cual no tendría hasta que se probase así mismo ante las fuerzas oscuras.

Allí yacía el peligro. Si el poder del mal descubría el secreto (la LLave del Destino) ellos podrían destruir toda la armonía existente en Eternia. Una vez que esto ocurriese, la luz saldría del planeta corriendo el mismo destino que Infinita.

Zodac reunió al concilio de los ancianos en el Palacio de la Sabiduría, y colectivamente ellos concentraron su poder mental hasta el pleno poder de su conciencia, creando un poderoso escudo de fuerza. En ese momento, una explosión agrietó los pasillos del palacio y el concilio desapareció en un resplandeciente destello de energía. Sólo Zodac conservó su forma humana como uno de los guardianes de Eternia. En el lugar en que se encontraba el concilio, apareció una masa de luz tan densa como el más denso de los materiales del universo, con la luminosidad de un fantasma. Creció hasta el más alto parapeto del Palacio de la Sabiduría, donde el espíritu del concilio miró hacia el lejano horizonte, pasado el Bosque Evergreen, más allá de la Jungla de la Vid, por encima y a través de las Montañas Heladas hasta sellar el portal espacial. El espíritu sabía que un día un infinitiano descubriría cómo romper el hechizo. Esa malvada persona podría encontrar la magnificencia del Palacio de la Sabiduría. El espíritu, junto con Zodac, se encargaría de que no pudiese ser encontrado, al menos no en su presente estado.

Un gran aura de energía explotó hacia fuera procedente de la masa de luz, la cual había sido el consejo de los ancianos. Rodeó el palacio de la sabiduría, y un asombroso y estremecedor resplandor se elevó como el mismísimo aire alrededor del palacio, calentando como una luz cósmica. Cualquiera que hubiese sido testigo de esa experiencia, habría presenciado un espectáculo increíble, casi como un espejismo. La mismísima estructura atómica del edificio cambió. Las moléculas parecían correr alocadamente mientras el edificio cambiaba de forma.

La magia que una vez estuvo en el consejo de los ancianos comprendió que los demonios de Infinita podrían buscar el magnífico edificio, el cual encarnaba la sabiduría y el bien. Pero si ellos vieran un oscuro y olvidado lugar, podrían irse. La magia del consejo planeaba esconder el bello palacio tras las rocas, los árboles y la maleza del Bosque Evergreen.

Cuando los átomos y las moléculas redujeron su velocidad, el Palacio de la Sabiduría dejó de existir. En su lugar se levantó una oscura, verde y almenada fortaleza: el Castillo de Grayskull. Sus escarpadas torres y oscuras ventanas miraban sobre Eternia. La más impresionante característica del castillo era la entrada. El portal tenía la cara de una calavera. La parte más baja de la mandíbula se transformaba en un puente levadizo, y cualquiera que desease entrar debería tener un inmenso valor. Detrás de esos muros y dentro de los pasillos de Grayskull moraba la magia trasformada en el espíritu del castillo. La Hechicera se quedó guardando el castillo de todos los intrusos. Zodac navegaría por el universo, manteniendo la mirada sobre Eternia, manteniendo la vigilancia sobre aquellos que creían en la virtud y en la magia. Pero sin influir en el curso natural de los acontecimientos. Así, el castillo se sumergió en el olvido, fuera de la vista y de la mente de los eternianos, excepto como un mito o una leyenda.

1 Responses to Biblia MOTU 2da. Parte

  1. alejandro Says:
  2. Me gustaría saber cual es la fuente original y como la conseguiste, y sí hay forma de localizar los primeros comics, Te agradecería cualquier información que me des al respecto

     

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